Tuvimos que mojarnos para poder ir al resto de las cuevas, la lluvia monzónica no parecía calmarse. Las otras cuevas son de mayor tamaño, algunas verdaderamente grandes, en ellas se pueden observar múltiples estatuas de Buda y de reyes, las paredes están profusamente decoradas con escenas de su vida o simplemente con su rostro o su figura. Cuando salimos de allí, más de una hora después, ya estaba anocheciendo, todavía llovía pero la intensidad era menor, hasta parar unos minutos después. En vez de regresar por el horrible Golden Temple, por donde habíamos entrado, lo hicimos por un atajo que nos dejó a mitad de camino del hostal.

Por la mañana preparamos las mochilas, tomamos un café, que aquí es de verdad y no nescafé, y nos dirigimos a Sigiriya, a unos veinte kilómetros al nordeste. Un tuctuc o rickshaw nos acercó hasta la estación de autobuses donde tuvimos que esperar un buen rato a que pasara nuestro autobús, a Rafa le dio tiempo a fumarse un cigarrillo y recibir la primera amonestación pública de boca de un uniformado, hasta ahora sólo le habían regañado personas de la calle, nunca un policía, iba en serio lo de NO FUMAR en Sri Lanka, está muy mal visto y perseguido por ley. Rafa estaba empezando a enfadarse por el tema, el tabaco era bastante caro y cada vez que se encendía un pitillo alguien le gorroneaba otro, y encima siempre le miraban mal por fumar.

Llegamos a Sigiriya pasadas las diez, un paseo de cuarto de hora desde la carretera nos llevó hasta la entrada donde encontramos mayor aglomeración de turistas que en las otras dos ciudades del circuito, aún así no era nada comparado con los monumentos en India. Nos marcaron el Round Ticket y entramos en el recinto, en primer lugar se encuentran los jardines, muy bien cuidados pero sin agua actualmente. Caminando menos de cinco minutos se ven los primeros tramos de escaleras, ahí comienza la ascensión, algunos carteles explicativos apuntan a restos de piedras como el hall de recepciones o la sala de reuniones.

La primera parada la hacemos en la sala de los murales, se accede a ella por una escalinata de caracol metálica, en ellos se representan mujeres semidesnudas con muchos adornos en brazos y cabeza, hoy en día la versión más creíble es la de que se trata de una imagen femenina de una deidad budista, aunque en los carteles y explicaciones se sigue hablando de un palacio y del harén del rey, representado en esta sala, ¿quién tendrá la razón?

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Pintura mural y acceso final. Sigiriya
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