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Fecha: 22 de Marzo de 2007
Lugar: Gerik, Perak - Malasia
Se acercaba el día de nuestro regreso, sólo nos quedaba una noche en Sri Lanka y las chicas ya nos habían convencido días atrás de pasarla en Negombo en vez de en Colombo, según ellas la capital no tenía ningún interés, Negombo estaba más cerca del aeropuerto, era más tranquilo, con su playa llena de oruvas (embarcaciones de pesca), sus buenos restaurantes y tiendas para realizar las últimas compras. La noche anterior a nuestra despedida ellas seguían sin saber qué hacer, Rakel tenía que ir a Colombo a recoger su pasaporte con una nueva visa para la India y a Teresa le parecía más razonable que lo hiciera antes de ir a Kandy en vez de dejarlo para el último momento, así que la despedida se retraso de nuevo y los cuatro nos fuimos en tren a Negombo. Primero cogimos uno que recorre toda la costa hasta Colombo, en algunos tramos pasa a escasos metros del mar, en la capital hicimos trasbordo hasta Negombo.
Nos alejamos en el mismo lugar donde ellas se quedaron los primeros días, una buena habitación por 700 rupias (5 euros); definitivamente los alojamientos en Sri Lanka son mejores que los indios en calidad-precio, quizás no sea fácil encontrar habitaciones tan baratas como en India (de 1 a 3 euros), pero lo que puedes obtener por cinco o seis euros es mucho mejor que lo que encuentras en India, los alojamientos están muy cuidados, con su mosquitera y su baño impoluto.
La estancia en Negombo se hizo agradable, Rafa y yo hicimos nuestras últimas compras fundiéndonos el suelto que nos quedaba, dejando lo justo para el viaje al aeropuerto. El día de nuestra partida nos despedimos de Rakel por la mañana, que iba a Colombo a solucionar sus asuntos, y a las tres de Teresa, que se reuniría con Rakel para ir juntas esa tarde a Kandy, fue un hasta luego, estábamos seguros que era el inicio de una bonita amistad. Nosotros nos fuimos al aeropuerto a las cuatro, le dimos al chofer todo lo que nos quedaba y nos acercamos a las pantallas a confirmar nuestro vuelo, ¡¡¡qué!!!, ¡no puede ser!, el vuelo está cancelado. Preguntamos en información y luego en la compañía, no había vuelo a Trivandrum esa tarde, la compañía intentó hacerse la sueca diciéndonos que regresáramos para el vuelo de la mañana, pero insistimos en ver al responsable. Finalmente entramos en el aeropuerto y hablamos con una chica que amablemente nos solucionó la papeleta, un rato después nos llevaron hasta el hotel más lujoso de Negombo donde dormimos en la mejor cama de los últimos meses y nos dimos un atracón a cenar y a desayunar, era la primera vez que nos pasaba algo así, teníamos que sacarle jugo...


