El vuelo desde Trivandrum en Kerala hasta Colombo fue visto y no visto, aun así, y pese a los escasos 40 minutos que duró, el excelente servicio de Sri Lankan Airlines nos ofreció un suculento almuerzo.

Al llegar al moderno aeropuerto de Negombo y tras un rápido tramite del visado gratuito de un mes cogimos un autobús para llegar a la estación de tren de Colombo, allí cogeríamos un tren hasta nuestra primera meta, la antigua ciudad budista de Anuradhapura, apenas a cuarenta kilómetros de la provincia del norte, la zona controlada por los tigres de Tamil. Tardaríamos cerca de seis horas en llegar a Anuadhapura, en el trayecto el color predominante fue el verde de las espesas junglas y el gris de los cielos, que indicaban que la mitad norte del país estaba en pleno monzón.

Al llegar nos encontramos con una pequeña y tranquila localidad, nos alojaríamos en una casa de huéspedes junto a uno de los lagos, enseguida nos dimos cuenta de la diferencia de calidad en los hostales respecto a India, en Sri Lanka se paga algo más de dinero, pero las habitaciones suelen ser mucho más grandes y bien equipadas. En ésta una gran mosquitera cubría la cama, pasaríamos una buena noche pero antes nos pegaríamos una excelente cena en La Casserole.

Al día siguiente alquilaríamos dos bicicletas para visitar todos los restos de la ciudad, que se dispersaban en un amplio terreno de varias decenas de kilómetros cuadrados. Optaríamos por comprar un ticket múltiple (Round Ticket) para visitar distintos restos de Sri Lanka, nos costarían 40 dólares cada uno. Primero rendiríamos pleitesía al Árbol Sagrado budista, para luego visitar la que se dice la mayor Dagoba (estupa) del mundo. Estaba rodeada por cientos de estatuas de elefantes y numerosas velas de ofrenda. En el interior del recinto, algunos fieles, o bien vestidos con túnicas blancas o naranjas rezaban frente a la imponente estructura de la Dagoba.

Tras la visita a la Dagoba continuamos pedaleando a través de la jungla, por caminos marcados que llevaban hasta los distintos lugares a visitar. Llegamos al núcleo de lo que fuera la antigua ciudad, sólo quedaban las estructuras externas de templos, mercados y casas, a cada una de las construcciones se accedía mediante escaleras y las estatuas o relieves estaban en un perfecto estado de conservación.

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