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Poco antes de llegar al Baltit fort de Karimabad, un estrecho camino de tierra se bifurca hasta la salida del pueblo. Durante los primeros quince minutos se anda suavemente a la vera de los canales de agua, auténticas muestras del ingenio humano, para irrigar los cientos de campos de Hunza, aprovechando el agua del deshielo de los glaciares. En esta primera parte, al darse la vuelta, aparece el fuerte en un primer plano, con el pico Diran de fondo. Después la travesia se vuelve mucho mas dura, en realidad sólo hay 4 kilómetros desde Karimabad hasta el Ultar Meadow, pero hay que salvar un desnivel de 1000 metros, además el camino esta en muchos tramos mojado y embarrado, lo que hace más engorroso el ascenso. Gran parte de este corto trekking se realiza a través de una estrecha garganta que poco a poco se va abriendo, aunque en la mayoria del camino el sol no aparece. El río lleva un fuerte caudal, resultaría muy difícil cruzar al otro lado, tampoco nos interesa demasiado. Muy pronto aparece el final del Glaciar de Ultar, su parte menos atractiva, llena de barro y piedras, continuamos ascendiendo, muchas veces intuyendo el camino ya que algunas señales son dificiles de ver, un pequeño desvio del río forma una llanura verde, un buen lugar para tomar un descanso, tenemos el Hunza Peak y el Ultar casi sobre nuestras cabezas, al igual que otras cimas sin nombre, pero aún no ha aparecido el Lady Finger y no aparecerá hasta que casi hallamos llegado al Ultar Meadow.
El Ultar Meadow se presenta como una llanura de verdes pastos dividida en terrazas, hay un par de chozas construidas en adobe y piedra, que suponemos seran el hotel y la cafetería, hemos tardado entre dos y dos horas y media en llegar. Al acercarnos a una de las chozas aparece un pakistaní que nos saluda en Inglés y nos invita a sentarnos en una mesa hecha de cesped y maderos, muy original. Le pedimos un milk tea, que nos cuesta 30 rupias, 6 veces más que en Karimabad, según nos explica, los precios son tan caros por que les cuesta mucho subir la comida, los burros no pueden seguir el camino, en parte tiene razón.
Desde nuestra original mesa las vistas son privilegiadas, además el cielo esta azul, con lo que podemos disfrutar de todos los picos, incluyendo el Lady Finger, así como de una buena porción de glaciar.

