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Después de adquirir una nueva tienda de campaña y un termo en Karimabad nos dirigimos hacia el valle opuesto al de Hunza, el valle de Nagyr, presidido por el majestuoso Rakaposhi, una idílica montaña de 7.788 metros, tan cercana a la KKH que en muchos momentos parece como si se fuera a desplomar encima de uno. Tras pasar el puente que cruza el río Hunza aparece un empinado desvío por un camino de piedras hacia el pueblo de Minapin, desde donde comienza en trekking hasta el Campo Base del Rakaposhi. Un hombre local nos pide que le subamos al pueblo distante cinco kilómetros desde el desvío de la KKH, nos dice que podemos llegar sin problemas, y así es, hasta los últimos quinientos metros, donde aparecen unos badenes difíciles de superar, pero por suerte contamos con la inestimable ayuda de la gente del pueblo, que nos pone piedras para poder sortear los badenes, aunque no pueden evitar que en uno de ellos el tubo del silenciador se separe. Por fin llegamos a la Diran Guest House, un delicioso hostal con verdes jardines y donde los propietarios nos reciben alegres. Por la tarde mantuvimos una interesante charla sobre política y también tomamos una suculenta cena a base de dall (una especie de legumbre parecida a la lenteja), ternera y dos estupendas sopas, después ultimamos los detalles del trekking, aunque estábamos a expensas de que el tiempo cambiase.
1er día del trekking
Nos levantamos a las 6.45 de la mañana, hacía un día espléndido, teníamos las mochilas preparadas, pero tuvimos que esperar cerca de dos horas a que llegara el porteador y el burro, al que bautizamos dusty (amigo en urdu). Salimos a las 9 de la mañana de la Diran Guest House, a 2.058 metros de altura, la primera media hora fue muy suave, paseábamos dejando el pueblo a nuestra derecha, aparecían campos de cultivo en terraza y los vecinos nos saludaban mientras andaban atareados en sus labores. Tras un pequeño repecho llegamos a un puente de madera que cruzaba el impetuoso río Minapin, con abundante caudal proveniente de las aguas de glaciares, 2.109 metros.
Desde este punto tanto el camino como el paisaje cambiaron bruscamente, comenzamos a subir una fuerte pendiente por un camino empedrado, todos subíamos bien, Hussein Ali (nuestro porteador) se lo tomaba con calma, tirando de Dusty unos 50 metros por detrás de nosotros, a nosotros nos apretaba el calor, pero él ni lo notaba, estaba curtido por el sol y el frío.

