Nuestro primer contacto con el mundo del parapente se produjo en nuestro querido hotel Silk Route, en Gulmit, durante nuestra última noche allí. Regresábamos de dejar a Mariano a las puertas del Valle de Chapursan, casi en China, y nos encontramos con un montón de gente en el recibidor del hotel, nuestros amigos nos invitaron enseguida a compartir la cena y nos presentaron a los invitados, cual fue nuestra sorpresa al ver allí a Manzoor, el hombre que nos había ayudado con el silenciador en Minapin. Junto a Manzoor estaba Tony, un chico de Gales de nuestra edad, y Sajad Shah, un pakistaní afincado en Japón, presidente de la compañía de turismo Cox & Kings.

Hablando con Tony descubrimos que estaba allí para volar con su parapente, había viajado con un tal John para pasar cinco o seis semanas surcando los cielos de Hunza, nos invitó a acompañarles una mañana y así ver todos los preparativos y el lanzamiento, aceptamos inmediatamente, al día siguiente ya estaríamos en Karimabad, podríamos subir cualquier mañana.

La velada transcurrió divertida, Gohar, Afzal y Ejaz fueron suministrando cervezas y Holy Water para todos, no tardamos mucho en darnos cuenta de lo importante que era Sajad, controlaba buena parte del turismo de lujo de la región, en esta visita estaba chequeando el hotel y el restaurante, les enviaría clientes durante el verano, nos alegramos mucho por ellos. En un momento de la noche surgió el tema de nuestra cámara de fotos, muerta en un accidente en las montañas, Sajad Shah se ofreció a comprarnos una en Islamabad y hacérnosla llegar con uno de sus minibuses, sólo tendríamos que indicarle algunos modelos y él lo solucionaría rápidamente, también nos gestionaría la extensión de la visa en Pakistán. Le dimos las gracias y quedamos en darle los modelos al día siguiente, él nos daría su cuenta y le ingresaríamos el dinero por transferencia, 'tranquilos, como si me lo pagáis dentro de un año' fueron sus palabras. Para mi ese comentario fue la guinda del pastel, una mezcla de fanfarronería y alcohol le hacía ser tan solícito, pero ¿quiénes éramos nosotros para que nos hiciera ese favor?, al día siguiente le dimos el modelo pero, como era de esperar, no consiguió la cámara y puso excusas vagas y estúpidas, no insistimos lo más mínimo, pero quedó en llamarnos esa misma semana, él iba a estar en Islamabad y se encargaría de conseguírnosla; por supuesto, aún estamos esperando a que llame. No es que sea un mal tipo, simplemente es un poco fanfarrón y a él le va el turismo de gama alta, ayudó a los pilotos para que no tuvieran problemas con la policía local por volar en la región y para promover ese deporte que él mismo práctica, nosotros no pertenecemos ni al mundo del parapente ni al del turismo de lujo.

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