En la carretera había apostados numerosos puestos de nísperos, sin duda la recogida había sido reciente, daban un color añadido bastante atractivo y estaban deliciosos, mientras conducíamos nos comimos una bolsa de dos kilos.

Seguíamos conduciendo, dejando a nuestro paso poblaciones agricultoras y verdes colinas, así como densos bosques de pinos. De repente vimos como el valle se hacía más ancho y por primera vez apareció el Indo, iba pleno de caudal, la mayoría procedente de otros afluentes, repletos de agua procedente del deshielo de los glaciares de Karakorum e Hindukush, tendría una anchura en este punto de más de cien metros, al cruzar un enorme puente en Thakot había un puesto de control militar y justo al lado un cartel daba la bienvenida oficial a la Karakorum Highway (KKH). No nos dejaron fotografiar el puente, objetivos militares, no había que olvidar que toda esta región que nos disponíamos a recorrer está en disputa, en muchos lugares se necesita un permiso especial para poder pasar y aunque desde 1999 no hay tensiones entre India y Pakistán, la situación geopolítica no está aún del todo definida. Si que tomamos buenas fotos del río y enseguida continuamos camino. Por delante teníamos 600 km de carretera en Pakistán, hasta el paso de Khunjerab, a 4.800 metros de altura, la frontera entre países a mayor altura del mundo, más allá, ya en territorio chino, la KKH continua su camino durante 300 km más, hasta llegar a Kashgar, la mítica parada de la ruta de la seda, en la semiautónoma provincia de Xinjiang.

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La KKH constituye uno de los mayores logros de la humanidad, fue construida por los gobiernos chino y pakistaní siguiendo el camino de la antigua Ruta de la Seda. Los trabajos comenzaron en el año 1960 y se alargaron hasta el 1979, año en el que la parte pakistaní de la carretera quedó concluida, aunque hasta el año 1982 no se dio por acabada la carretera, el turismo tendría que esperar hasta el 1 de mayo de 1986. Se cree que perdieron la vida alrededor de 500 personas pakistanís en la construcción de la carretera y no existen datos sobre las pérdidas humanas por parte de China. Durante todo el camino existen placas conmemorativas que recuerdan el épico trabajo de estas personas. Mantener esta carretera es un trabajo duro, desprendimientos, de barro o piedras, terremotos continuos y glaciares desprendidos bloquean la carretera a diario y en muchas ocasiones son las gentes locales las que deben de trabajar para abrirla de nuevo, pero el único modo de percibir lo que es esta carretera es recorrerla, en ocasiones cuesta imaginar como pudo construirse.