![]() |
| |
A los pocos kilómetros de arrancar vimos el primer grupo de ibex, apostados en la ladera de una montaña, la mayoría eran hembras, ningún imponente macho, así que seguimos camino hacia Dih, un puesto de la KSF (Khunjerab Security Force) y la entrada oficial al Khunjerab National Park, donde tuvimos que pagar una tasa de 4 dólares, mientras que los pakistanís o chinos sólo pagan 20 rupias. Se nos une en la aventura un guía, que podrá localizar mejor que nosotros los grupos de ibex. A partir de Dih la carretera empieza a subir y empeora, se hace más estrecha, hay muchas piedras en el piso, los derrumbamientos son continuos, pero Nawaz es un hábil conductor y su wills inglés modelo del 74 trabaja que da gusto.
Sopla un gélido viento, están construyendo un muro en una zona de desprendimientos muy peligrosa, a nuestra derecha dejamos el río Khunjerab que, como todos, lleva un fuerte caudal, empiezan a aparecer enormes bloques de hielo, no hay ni rastro de los ibex y empieza a caer aguanieve. El gps marca 3.700 metros, casi la altura del Teide. Tenemos que coger un par de desvíos de la KKH, ya que los desprendimientos han ocultado la carretera, el jeep tiene que pasar por encima de piedras como cuchillos, pinchar aquí sería un infierno. Comienza a nevar con más fuerza y el viento arroja la nieve sobre nuestras caras, tuvimos la mala idea de quitar uno de los laterales de plástico para tener mejores vistas. Llegamos al último control militar antes del paso, a sólo tres kilómetros, un soldado nos aconseja que no sigamos, hace muy mal tiempo y en cualquier momento puede haber desprendimientos, decimos adiós a nuestra ilusión de pisar China, el gps marca 4.100 metros, nuestro particular record de altura, nos damos media vuelta aunque a los pocos kilómetros el guía nos dice que paremos, hay un grupo de machos ibex junto a la carretera, al bajar sólo logramos captar a dos de ellos con la cámara, el más grande se nos ha escapado. Al bajar de altura deja de nevar aunque la sensación de frío ya la tenemos metida en los huesos, vemos otro grupo de ibex, esta vez muy cerca, apenas a cincuenta metros al otro lado del río, hay dos machos enormes que se dejan ver, son animales muy poderosos, con las patas muy musculosas y un enorme cuerpo, tienen una barba que les cuelga y unos grandes cuernos, el guía nos explica que cada aro que se forma en los cuernos equivale a un año de edad, estos dos machos tienen diez.
