Ese mismo día también salió a la luz una pareja de españoles que pasaron por allí hace unos años con su todoterreno, ya bien entrado el invierno, en pleno diciembre. Recordé rápidamente a la pareja de Ceuta que había sido mi mayor fuente de información mientras preparábamos el viaje en Madrid, Marian y Vincent, recordaba perfectamente su crónica sobre el paso desde China a Pakistán por Khunjerab a mediados de diciembre, se lo hice saber a Manzoor y ya nos entró la curiosidad. Al día siguiente encendí el portátil para leer aquella crónica, quién sabe, quizás había leído sobre Mountain Tiger cinco años atrás y no lo sabía; abrí el archivo y comenzamos a leer, en breve encontramos un párrafo donde hacían alusión a nuestro amigo y el hotel que regentaba por entonces, él enseguida les reconoció en una foto. Pues sí, yo, sin ser consciente de ello, ya sabía de la existencia de este personaje desde hacía al menos cinco años, tenía su nombre en nuestro ordenador. Con Manzoor todo sería así, una sorpresa tras otra, una casualidad tras otra, una locura tras otra.

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Una calle en Ganish

Regresamos al camping de Aliabad por unos días, pero seguimos viviendo el día a día en Karimabad, los suzukis a 10 rupias el trayecto nos llevan y Manzoor nos devuelve por la noche con su jeep, echamos de menos estar allí, regresamos y aparcamos a la entrada del pueblo, entre el internet café y la segunda sucursal del Café de Hunza, allí pasamos todas las noches, somos uno más del pueblo. Entre subida y bajada a Eagle Nest pasamos el tiempo jugando al backgamon con Tony y John en el Mulberry Hotel, desayunando y cenando con ellos en el famoso Haider Inn, restaurante frecuentado por mochileros, y visitando los alrededores.

Ya de regreso de Baltistán Manzoor nos invita a cenar a su casa, esa tarde, a las 19h, nos presentamos allí todos, John, Tony, Douglas, Leo y nosotros. Yo soy la única invitada, me quedo con su mujer y su cuñada curioseando la comida y la casa, son muy amables y hablan un poco de inglés, me explican cómo preparar alguno de los platos, es todo un banquete que sacia con creces nuestro apetito. Tras la cena las mujeres requieren mi atención, paso el resto de la velada charlando con ellas sobre diferentes temas, la mujer de Manzoor lo primero que me dice es 'I don't like marriage' = 'no me gusta el matrimonio' y 'bad husband' = 'marido malo', no puedo evitar reírme pero en el fondo no es divertido, ella realmente no está contenta con Manzoor y se nota, concertaron su matrimonio cuando tenía 18 años y ni ella, ni él, querían casarse, pero en Hunza, en Pakistán, la tradición manda. Hablamos de muchas cosas entre otras, como de costumbre, la estética, a los musulmanes el tema del bello les preocupa mucho, me comentan que ellas no tienen bello púbico ni en las axilas, sé que en otras zonas se lo depilan, pero aquí no, me desvela el secreto de sus antepasados: cuando las niñas tienen casi un año las madres levantan un hormiguero y recogen los huevos de las hormigas, luego los restriegan concienzudamente por las zonas donde no quieren que se desarrolle el bello, y funciona, llegado el momento no les crece, tan sólo algún pelo despistado, ¡ay, si lo hubiesen sabido nuestras madres! Me piden que les enseñe más inglés, hago lo que puedo en el rato que nos queda, les insisto para que cojan los libros de inglés de los niños y estudien por su cuenta, tienen muchas ganas y aprenden rápido, son muy inteligentes. Por fin los hombres se cansan de las cervezas y deciden que es el momento de irse, nos despedimos agradeciendo de corazón la maravillosa velada.