Si existe un lugar en el mundo en el que parece que el hombre puede tocar el cielo ese lugar se encuentra en los Valles de Hunza y Nagar, las montañas no son las más altas del mundo, ninguna supera los 8.000 metros pero se encuentran tan cerca de los pueblos que las puedes tocar con las manos. La KKH se adentra en Danyor en uno de los valles más profundos del mundo, los sietemiles van apareciendo a ambos lados como si de guardianes se tratara, de entre ellos el Rakaposhi se lleva la palma, visible desde casi cualquier punto de Hunza y de Nagar, muestra una de sus mejores caras en Ghulmet, a mitad de camino entre Gilgit y Karimabad. El turismo no ha pasado por alto este enclave y varios restaurantes y hoteles invitan a pasar un buen rato simplemente disfrutando de la espléndida vista del Rakaposhi; según un guía británico que conocimos más adelante es en este sitio donde se observa la mayor distancia vertical del mundo, más de 5.500 metros, la cima se encuentra a 7.788 metros y el View Point, como lo llaman, a unos 2.200.

En realidad los valles de Nagar y Hunza parecen ser uno mismo en gran parte de su territorio, pero en el pasado fueron dos reinos claramente diferenciados y siempre en disputa. Según se avanza por la KKH hacia China la orilla derecha del río Hunza corresponde a Nagar, mientras que la orilla izquierda corresponde a Hunza, así en un mismo día se puede cruzar de un lugar al otro por los distintos puentes que unen ambas orillas. A la altura de Karimabad aparece por primera vez el río Nagar y los valles realmente se convierten en dos, el de Hunza avanza hacia la izquierda en dirección al paso de Khunjerab, en este momento nos encontramos de camino al Alto Hunza, el valle que se abre a la derecha es el de Nagar y en pocos kilómetros se alcanza el pueblo de Nagar, capital de la región. Mientras que Hunza es el centro del turismo de la KKH el de Nagar aún resiste virgen a las embestidas de este sector, ninguna carretera asfaltada da acceso al valle y las infraestructuras son mucho más reducidas que la de su vecino.

Si bien Martin y Ursula nos habían dicho que tardaríamos unas tres horas en llegar a Aliabad nosotros tardamos el doble, condujimos rápido hasta el desvío a Gilgit pero tras cruzar el río a Danyor el paisaje cambió drásticamente dando paso a pueblos rodeados de bellos campos cultivados y arboledas con sombras que invitaban a pasear. No sólo el paisaje cambió, también lo hicieron las gentes, los niños y los no tan niños nos saludaban entusiasmados con esa mezcla de curiosidad y felicidad que poseen las gentes de estos valles. Nuestro paso se hizo más lento, pero no por culpa de la carretera, posiblemente en mejor estado que en el resto de la KKH, sino por lo que nos íbamos encontrando.

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Rakaposhi desde Ghulmet
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