Nuestra primera parada importante en el país fue Pokhara, aunque esta primera vez sólo pasamos tres o cuatro noches. Poco sabíamos de la ciudad antes de llegar, sólo que tenía un enorme lago y que la zona de alojamientos para los turistas se extendía en una de sus orillas. Allí nos dirigimos, primero echamos un ojo al camping, que no es tal, se trata tan sólo de una verde campa donde poder aparcar, pero sin duchas ni baños. Luego miramos algunos hoteles con aparcamiento, en uno de ellos, el hotel Sahana, nos quedamos, en vez de dormir en la furgo cogimos una habitación ya que nos querían cargar el mismo dinero por aparcar que por la habitación, 350 rupias (unos tres euros y medio). Aunque no era nuestra primera idea la habitación con bañera y una cama enorme nos convenció.

Pokhara es una ciudad para relajarse, comer bien, dar paseos y poco más. La mayor atracción es el lago Phewa que, aunque sufre la presión de la urbanización en Lakeside, aún se mantiene bastante limpio y ofrece sus peces a los pescadores. Un paseo en barca al amanecer o al atardecer es un placer, se puede navegar hasta un templo situado en un islote, o cruzar hasta otra orilla donde tras caminar cuarenta minutos colina arriba se llega a una stupa con vistas increíbles sobre el lago y los Annapurnas. O simplemente se puede navegar sin rumbo fijo, como hicimos nosotros, y observar a los pescadores y a las mujeres que van de un lado a otro del lago en sus canoas.

La primera vez que estuvimos aquí el monzón aún hacía estragos, no dejó de llover durante los cuatro días, así que por no hacer no hicimos ni el paseo en barca que quedó pendiente para la siguiente visita. Nos dedicamos a descansar, probar la deliciosa y variada comida que preparan en los restaurantes para extranjeros, chequear las tiendas de ropa de montaña y preguntar en las agencias por el precio de los raftings y sobre los trekkings en los Annapurnas. Era curioso ver como éramos prácticamente los únicos visitantes que había, las gentes desesperaban en sus negocios, todo el mundo nos ofrecía descuentos por entrar en sus restaurantes o cybercafés (que por cierto son carísimos, 100 rupias por hora, mientras que en Kathmandú va de 10 a 30 rupias por hora); aún no había llegado la temporada alta pero no se les veía muy animados respecto a la llegada de hordas de turistas que anunciaban los periódicos, quizás estaban incrédulos después de la crisis del sector estos últimos años.

Index crónicas de Asia
Sigue
Vólver a Asia
Ir a fotos de la crónica
Cascadas
Hotel Sahana