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Sólo su nombre ya inspira magia oriental, incluso su fundación tiene un origen de leyenda y ciertamente es una ciudad que no deja desilusionado, un abanico de culturas, nepalís, hindús, budistas, tibetanos y muchas otros grupos étnicos de los Himalayas pasean por las estrechas calles de la ciudad vieja, la que circunda la monumental plaza de Durbar Square, corazón de la pequeña urbe.
Pero nuestra entrada no fue precisamente legendaria, aunque si se le pueden atribuir ciertos tintes épicos, 30 Km antes de entrar por la única y congestionada entrada a la ciudad la furgoneta nos falló, por lo que andamos a trancas y barrancas por la ciudad, montando más de un atasco en las calles, ya de por si congestionadas, se nos había roto una correa de la furgoneta, lo que aún no sabemos es como llegamos al hotel del barrio de Chatrapati, anexo al turístico barrio de Thamel, en pleno centro. Por éste motivo nos tuvimos que tirar 17 días en la ciudad, esperando las piezas necesarias desde España, ya que en Nepal era imposible encontrarlas.
Al menos tuvimos suerte con el hotel en el que dimos a parar, no tanto con su propietario, estaba metido en una callejuela en la que los ruidos y la polución de la ciudad no llegaban, fue una espera tranquila. Tuvimos tiempo de visitar bien la ciudad y sus monumentos, pasear por las calles del bazar y perdernos en los cientos de patios interiores, donde se aprecia la vida más tradicional de la ciudad.
También hubo tiempo de leer, sobre todo el Katmandu Times, que llegaba religiosamente al hotel todas las mañanas, nos dimos cuenta de la realidad del país, todavía muy lejana de la estabilidad, leíamos, en un principio con sorpresa, las actividades maoístas, abducciones, desapariciones de gente y chantajes a la población, en un principio lo leíamos con cierta sorpresa, pero todos los días las noticias se repetían e incluso más adelante nos serían ratificadas por algunas familias, me desilusionó un poco esta actitud por parte del grupo comunista, que unos meses atrás había contribuido a la abdicación del rey, pero en este momento su política distaba mucho de lo correcto, de los principios por los que en teoría deberían de luchar.

