Tras el safari en elefante regresamos al hotel y esa misma noche comentamos con el manager nuestra intención de hacer un 'jungle walk', o caminata por la selva, de medio día. Nuestra primera conversación no debió ser muy clara porque ahora el hombre comentaba que si queríamos caminar por la selva al día siguiente teníamos que comprar de nuevo una entrada de 500 rupias, cuando yo sigo completamente convencida de que él me explicó todo lo contrario, el caso es que no podíamos seguir con nuestros planes al menos que pagásemos otras 1000 rupias.

Como no estábamos nada convencidos y Rafa ya había practicado con la moto que Riki había alquilado el primer día, decidimos que nos alquilaríamos otra moto el segundo día y nos iríamos los cuatro a los Dos Mil Lagos a ver cocodrilos. Esa noche antes de dormir nos veríamos la penúltima película juntos en su habitación, bueno, esta vez sólo la vieron Rafa y Riki porque nosotras nos quedamos dormidas enseguida.

Ya antes de haber llegado a Chitwán, varias horas antes, una idea se estaba fraguando en el cerebro de Riki, si alimentábamos a los cocodrilos con algún suculento manjar seguro que veríamos decenas de ellos, un par de kilos de pollo fresco seguro que les atraerían irremediablemente.

Por la mañana, tras el desayuno, Rafa se fue con Riki a por la moto, estaba más feliz que una perdiz con su juguete nuevo. Rápidamente preparamos las mochilas y partimos hacia la nacional, en el pueblo pararíamos a comprar provisiones como plátanos y tomates para los bocatas, y pollo fresco para saciar el apetito de los feroces cocodrilos. También aprovechamos la parada para chequear internet, y qué casualidad, teníamos un mensaje de Carlos y Miren, la otra pareja de navarros que conocimos en el trekking de Annapurna, ya estaban de vuelta en su hogar y Carlos ya había vuelto al trabajo, las montañas del Himalaya les parecían muy lejanas.

Unos pocos kilómetros y salimos de la carretera nacional rumbo a la entrada de los Dos Mil Lagos, donde tuvimos que abonar 50 rupias cada uno. Continuamos por un camino de tierra que discurría junto a un canal, según algunas personas si teníamos suerte podríamos ver allí mismo los cocodrilos e incluso algún rinoceronte en el camino a los lagos. De nuevo la suerte no nos acompañó y ninguno de esos animales se mostró ante nuestros ojos.

Index crónicas de Asia
Sigue
Vólver a Asia
Dos Mil Lagos
Ir a fotos de la crónica
Hormiguero