Llegar hasta Govind Ghad nos costó más de lo que nos hubiera gustado, en pleno monzón los derrumbamientos tenían lugar día sí y día también, y en algunos tramos la carretera estaba en mal estado, pero nada comparado con el Baralacha La. Aparcamos el coche una tarde en un aparcamiento de pago, dormiríamos allí mismo esa noche y tempranito nos pondríamos en marcha. Pero antes teníamos que comprar algunas cosas e informarnos sobre el camino, nuestra sorpresa iba aumentando según íbamos viendo a los indios de un lado para otro, aquello no tenía muy buena pinta, empezábamos a darnos cuenta de que no estaríamos solos como tanto deseábamos.

Por la mañana desayunamos pancake con mermelada, nos calzamos las botas y nos colgamos las mochilas de la espalda, no vayáis a pensar que íbamos cargados, sabíamos a ciencia cierta que había miles de hostales en Gangaria, primera etapa del trekking e inicio del ascenso al Valle de las Flores. Llevábamos algo de comida, la cocina de alcohol, los chalecos de plumas por si hacía frío en las alturas, los chubasqueros (importantísimo), algo más de ropa por si decidíamos quedarnos tres noches y poco más. Atravesamos los puestos y tiendas de recuerdos con estampitas de gurús Sijs y empezamos a comprender que aquello era otra ruta de peregrinación más, no hindú pero si sij, aquello estaría lleno de punjabís.

Ya antes de cruzar el puente sobre el río Alaknanda algún chaval se ofreció como porteador, rechazamos su oferta respetuosamente, aunque nos acordaríamos de ella en más de un momento en la subida. Ya al otro lado comenzaron a acosarnos, más porteadores y hombres con caballos, empezamos a ver de qué iba todo aquello y en menos de dos kilómetros comenzaron a aparecer los chiringuitos ofreciendo alimentos y refrigerio de todo tipo, zumos de piña, papaya, naranja, manzana, refrescos, agua mineral. Aparecerían después de cada cuesta, y cuanto más empinada mayor número de ellos.

Caminábamos a buen ritmo, no eran ni las nueve, aún no hacía calor, pero iba a ser duro, trece kilómetros con pendiente casi constante, desde 2.000 m hasta 3.300 m donde se hallaba Gangaria, y el sol no tardaría en hacer presencia.

Index crónicas de Asia
Sigue
Vólver a Asia
Ascendiendo hacia Gangaria
Ir a fotos de la crónica
La superhabitación
Mapa de Uttaranchal