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Decir de nuevo adiós a Laura se hacía difícil, pensamos que quizás ésta si que había sido nuestra última visita, a pesar de que ella no dejaba de repetir que en navidades se venía de nuevo, a descansar del colegio en las playas paradisíacas del Océano Índico. A día de hoy, 21 de agosto, no sólo esos planes siguen en pie sino que ya esperamos otra visita en noviembre, Ana, la que fuera mi compañera de fatigas durante largo tiempo en la calle Monte Esquinza, nos visitaría en noviembre junto a otra amiga, con ellas visitaremos Rajashtan ¡¡os esperamos!!
La última jornada con Laura transcurrió parte en la carretera, parte en Nueva Delhi. Para no complicarnos la vida condujimos directamente a la zona de embajadas y, aunque pensábamos dejarlo para el día siguiente, decidimos entrar en la embajada española para hablar del dichoso problema del pasaporte de Rafa. Nos atendió la misma mujer con la que conversé a principios de julio y consiguió ponerme de mal humor insistiendo en que si no le gestionaban el pasaporte normal era porque yo había insistido en que no podíamos esperar quince días a que se lo dieran, que nos íbamos a Nepal, en ningún momento yo había dicho tal cosa pero ella lo repitió añadiendo que quizás había habido una confusión 'por mi parte'. Gracias a Laura y Rafa me tranquilicé y conseguimos obtener la información suficiente para deducir que si esperábamos le darían el pasaporte normal (ahora parecía ser lo más normal del mundo, cuando en Ankara el NO fue tajante, y en mi visita a Delhi en julio las posibilidades parecían casi inexistentes). Rafa rellenó los papeles y quedamos en ponernos en contacto con la embajada el lunes siguiente, si en Madrid decían que no lo tramitaban lo sabríamos en cinco días.
Aunque sabíamos que existía una posibilidad de que eso ocurriera nos fuimos de Delhi en cuanto dejamos a Laura en el aeropuerto, esa misma noche, a las once. Era tan insoportable estar en esa ciudad que aunque sólo fuera por cinco días, necesitábamos salir de allí y buscar un lugar más fresco. Mirando en los mapas y en la guía vimos que la región del Himalaya más cercana se encontraba en Uttaranchal, a un día conduciendo desde la capital, iríamos a Rishikesh, la Cuna del Yoga, donde la familia francesa nos había indicado un lugar donde aparcar la furgo durante varios días sin ser molestados. Rafa se encontraba mal del estómago y tuve que conducir yo sola y de noche, intenté coger una habitación en la primera población después de Delhi, pero el hotel, además de caro, estaba completo. Con Rafa casi delirando paré en una gasolinera a la una de la madrugada y allí pernoctamos, casi sin poder dormir, casi sin poder respirar, ¡¡¡¡¡¡aquello era un infierno!!!!!!

