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Volver a Asia

Fecha: 17 de Enero de 2007

Lugar: Fort Cochín - Kerala - India

Ese sábado nos levantamos temprano, desayunamos y nos dirigimos al cercano templo, Amba Mata, somos los primeros visitantes del día. Desde allí mismo nos adentramos en el bosque circundante, caminando menos de diez minutos se llega a lo alto de una colina desde donde se aprecia la singular belleza que tanta fama ha dado al principal templo de Ranakpur, Chaumukha, blanco resplandece entre la vegetación. Permanecemos un rato disfrutando de las vistas y del frescor de la mañana.

Son casi las once cuando nos presentamos en la entrada del complejo que guarda los demás templos, jarro de agua fría, los no jainistas no pueden acceder hasta las doce, menos mal que he dejado la coliflor cocida y la cebolla y el ajo cortados, sino no sé como vamos a llegar a Udaipur a la hora fijada. Hacemos tiempo intentando fotografiar los esquivos pavos reales, es imposible, nos oyen a cien leguas de distancia. Regresamos antes de las doce, nos dejan entrar, el acceso es un espacioso jardín con un gran aparcamiento, hay varios templos que visitar aunque uno acapara toda la atención, sólo para éste habrá que pagar entrada.

Si el exterior nos impacta el interior nos fascina, decenas, centenares de columnas, cada una diferente de la siguiente, soportan las cúpulas y techos que cobijan las estatuas de la intemperie. Todos los visitantes caminan con la boca abierta, nosotros incluidos, el frío mármol bajo nuestros pies desnudos nos alivia del calor que ya se vive en el exterior. Nos deleitamos con la visita, fotografiamos cada detalle, sin darnos cuenta el tiempo se nos ha echado encima, tenemos que salir pitando hacia Udaipur.

Ya de regreso, a pocos kilómetros de los templos, paramos junto al río para comer, en la sombra se está a gusto, al sol no se puede respirar, ¡ni en las montañas hace fresco en India!

Llegamos al taller, tal y como nos temíamos las ruedas no están allí, ni prisa tienen de traerlas, comienza un calvario de varias horas, estos tíos son tan vagos que tenemos que empujar nosotros las ruedas para que hagan el balance y poner el gato para instalarlas, menos mal que la mano de obra es barata, ¡nos tendrían que pagar a nosotros en vez de nosotros a ellos! Al final todo está en orden, hemos puesto dos ruedas nuevas atrás, las otras dos esperarán hasta el sudeste asiático... esperamos...

Cabañas en el camino
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