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Ese día lo pasaríamos prácticamente entre el taller y el Hotel, otro gasto de dinero inútil, no nos había dado tiempo a hacer el Check Out.

Por lo menos nos arreglaron la nevera, que también estaba rota desde hacia un tiempo. Durante ese día y los siguientes vimos algunos de los personajes extranjeros que andaban por la ciudad, calculando que desde finales de los 60 a la fecha en la que estamos han transcurrido casi cuarenta años, parte de la gente que veíamos rondaría los sesenta años, muchos tenían un aspecto lamentable, totalmente dejados. También vimos a muchísimos israelís, que se toman un año sabático después del duro servicio militar.

Al día siguiente cambíamos de Hotel y encontramos uno bastante bueno por 200 rupias, de haberlo sabido lo hubiésemos cogido el primer día. Nuestra vida se limitaba a dormir, comer y hacer compras, Laura a todos sus amigos, yo a los mios y a mis padres y Silvia a sus padres. Manali es una ciudad dominada por una calle principal, generalmente llena de tráfico y ruido, tanto de mañana como de noche, tiene todos las facilidades que un turista occidental pueda necesitar, multitud de restaurantes con comida italiana, china o japonesa, tiendas de comida con todo tipo de alimentos occidentales, cafeterías estilo europeo y bazares, muchos bazares, muchos de ellos autenticos mundos que se abren en los subterráneos de la población, recorriendo galerías y galerías laberínticas, pero no es un lugar atractivo, al menos bajo nuestro punto de vista, el ruido extremo, el trafico y las masas estropean un lugar que mejor llevado podría ser un paraiso...., si este lugar estuviera en Alemania, ¡¡qué distinto sería!!.

Visitamos el templo de Manali, uno de ellos, que se alcanza tras medía hora de dura subida, también hicimos una pequeña excursión hacia otro templo en Nagar, una localidad mucho menos ajetreada a una hora de autobús de Manali, decorado en madera y que estaba reformando.

Y entre bazares, siestas y panzadas a comer, el jefe del taller, un hombre bastante profesional y honrado por cierto, nos iba dando cuenta de los progresos, que no fueron tales, ya que uno de las mañanas nos dijo que había sido imposible encontrar el nuevo disco del embrague en Delhi y que, tal y como ya pasara en Pakistán, nos tendrían que poner cuero nuevo, pero el resto de la pieza se quedaría en el mismo estado, esa misma mañana Silvia y yo decidimos pedir las piezas originales en España, era el único modo de solucionar el problema de una vez por todas.

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