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Y después de una correosa y trabajada vuelta de Ladakh, en la que tuvimos que recorrer los últimos 150 Km. sin respirar, llegamos a Manali, refugio de Hippies desde los años 60 y todavía un importante centro turístico de India. La ubicación de la población es excepcional, en el fondo de la jungla que se forma en el Valle de Kullu, con una frondosidad exagerada, exhuberante, que lo cubre todo. Manali esta rodeada en su totalidad por colinas y bañada por el río, procedente de las montañas de Himalaya. Por desgracia, gran parte del panorama estaba cubierto por las nubes monzonicas, que aparecen y desaparecen por arte de magia, en cuestión de minutos.
Pero cuando llegamos no prestamos mucha atención a los potenciales encantos de Manali y sólo nos preocupaba agarrar una cama. Nos alojamos en el Hotel Pine Wood, en el camino hacia la parte alta del pueblo, era una antigua casa colonial y la habitación desbordaba lujo por los cuatro costados, de ahí el desmesurado precio de la misma, para la India, por supuesto, 1000 rupias la noche, unos 17 euros al cambio, pero una habitación de estas caracteristicas costaría en España alrededor de los 100 euros, o más.
Nos duchamos y descansamos un rato para después chequear Internet y pegarnos una buena cena a base de comida italiana, después volvimos a disfutar del Hotel y sobre todo de su enorme cama. El plan a la mañana siguiente estaba bien claro, intentar arreglar por la mañana el embrague, esperando que no fuera de nuevo el disco y volver antes de las doce al Hotel, para hacer el Check Out, un poco de turismo y continuar camino, quién nos iba a decir que las cosas se complicarian demasiado y que nos tendríamos que tirar 6 días en la ciudad.
A la mañana siguiente Silvia y yo nos levantamos temprano en busca de un garaje, nos mandaron a uno bastante cutre cerca del río, pero los mecanicos nos dieron confianza, que otra nos quedaba. Lo que hizo fue purgar de aire la pieza maestra del embrague, junto al pedal, en dos horas estuvo hecho, estábamos muy contentos pero, al subir la cuesta de nuevo hacia el Hotel el embrague se reventó, del todo, de nuevo el cuero del disco habría desaparecido, aparcamos como pudimos en un Hotel y fuímos en busca de un buen taller, avisamos a Laura y algo más tarde llegariamos al taller, donde a los dos días nos dirían lo que ya sabíamos, de nuevo el disco de embrague se había gastado por el esfuerzo.
