Mapa de Madhya Pradesh
 

Habíamos regresado de Nepal con casi tres semanas de anticipación a nuestra siguiente visita, Marta y Ana no aterrizarían en Delhi hasta la mañana del 9 de noviembre, teníamos mucho tiempo para realizar alguna que otra visita. Como la primera parada iba a ser Varanasi estudiamos un itinerario entre esta ciudad y la capital, desviándonos ligeramente hacia el sur se encontraban los templos de Khajurao, de los cuales nunca habíamos oído hablar pero que han resultado ser una de las mayores atracciones del país con un número de visitantes similar al del Taj Mahal.

La mañana que abandonamos la ciudad de Shiva y Parvati emprendimos el camino a Khajurao, esperando que las carreteras de la nueva provincia, Madhya Pradesh, no fueran tan malas como imaginábamos. Pero nuestros deseos no se vieron cumplidos y, en cuanto dejamos atrás Uttar Pradesh, las carreteras comenzaron a empeorar, muchos tramos sin asfalto y otros con asfalto pero llenos de agujeros, casi peor fue esto segundo porque era imposible evitar semejantes destrozos en el firme. Todo lo rápido que habíamos circulado aquella mañana desde Varanasi hasta Allahabad se perdió, no subíamos de los 25 Km/h y la noche se nos echó encima.

Una treintena de kilómetros antes de llegar vimos carteles anunciando una reserva de tigres, Panna National Park, mientras repostábamos gasoil un conductor de jeep insistió en que esa misma mañana había visto tres felinos, no podíamos creerlo y como ya estábamos muy cansados decidimos seguirle hasta el resort vacacional para el que trabajaba; dormiríamos en el aparcamiento y cenaríamos en las instalaciones. Una vez allí comprobamos que había un grupo de extranjeros medio aburridos viendo un vídeo sobre tigres, el hombre que llevaba el negocio hacía todo lo posible por animarles sin embargo no había donde rascar, eran unos muermos. Conversamos con el hombre, que llevaba unas copas encima, y preguntamos por la cena y por el avistamiento de tigres, ninguna de las respuestas nos satisfizo, la cena era a precio cerrado, menú vegetariano por ¡¡¡200 rupias!!!, y menú no vegetariano por ¡¡¡275 rupias!!!, por eso solíamos comer los dos en los restaurantes de turistas, como no había más opción nos resignamos a gastarnos 400 rupias en la cena. Sobre los tigres la conversación llevó a lo que nos imaginábamos, que depende mucho de la suerte y que no se suelen dejar ver, indagando un poco más descubrimos que ninguno de los últimos safaris había tenido éxito, el número de ejemplares no ascendía de treinta en toda la reserva.

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