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Por suerte encontramos un buen lugar para relajarse, cenamos tranquilamente en el ático de un hostal, que sería el que escogerían Ana y Marta para la segunda noche, teníamos unas espectaculares vistas de la fortaleza, así como de muchas casas con la fachada azul, iluminadas por las luces de tungsteno, el día había sido cansado, pero la noche remedío un poco tanto el cansancio como el disgusto por haber perdido unas llaves.
Por la mañana me levanté temprano para disfrutar del amanecer en la ciudad pero de nuevo la polución o el efecto invernadero impedían ver el sol y los colores que crea, el tono del cielo era extraño, aun así impresionaba ver toda la ciudad azul bajo mis pies, como los ruidos empezaban a aparecer a lo lejos, los primeros coches, algunos rezos hindús y la llamada al rezo musulmana.
Esa mañana visitaríamos la fortaleza de Mehrangarh, una de las más impresionantes que hemos visto durante el viaje, incluso me atrevería a decir que la mejor. Esta construida sobre una base de roca viva, de la que emergen las decenas de almenas y los muros que la circunvalan, a lo largo de un area inmensa. La organización turística del castillo nos puso a nuestra disposición unas audioguías en castellano, es el primer lugar en India y el único hasta el momento en el que se pueden conseguir estas guías, que estan incluidas en el precio de la entrada, todo esta muy organizado, simplemente teníamos que pulsar el numero que teníamos que escuchar cuando pasaramos a su lado, las explicaciones fueron muy buenas y te daban una buena dosis de información, de la historia de los castillos, de las distintas dinastias Rajputas que rigieron la región, la vida social, etc. La fortaleza esta totalmente reformada, gran parte de la inversión fue hecha por el actual Maharaja de Jodhpur, que aunque ya no es regente, sigue gozando de muchos privilegios y prestigio.
Accedimos a traves de una monumental puerta de la que sobresalían unos imponentes clavos de acero, puestos para evitar las enbestidas de los elefantes de guerra en las batallas. Estuvimos más de dos horas recorriendo las distintas salas o los numerosos palacios, también visitamos varios museos, en los que se mostraban desde armas o armaduras Rajputas, joyas, asentaduras de Maharajas o elefantes, muebles antiguos, una preciosa exposición de fotografías de Maharajas de principios de siglo y hasta un avión inglés, también de principios de siglo, propiedad del antiguo Maharaja.

