Las ocho, nos morimos de hambre y de ganas de abandonar la furgo, buscamos el hostal que nos habían recomendado en Jodhpur, es barato, sí, pero da grima, decidimos ir a otro, el Golden City, por 250 rupias la habitación, no es ninguna maravilla pero al menos no huele tan mal como en el otro y yo disfrutaré de un chapuzón en su piscina la segunda tarde.

No nos complicamos mucho la vida para cenar, subimos a la terraza del hotel y compartimos unos platos ya clásicos entre nosotros cuatro, algo de 'comida china' (arroz frito o noodles), algo de 'comida continental' (pasta o pizza) y algo de 'comida india' (paneer o dalh, los preferidos de Rafa). La primera noche es suficiente para ver los defectos de nuestro nuevo hogar, el agua caliente, para no variar, brilla por su ausencia, nuestra cisterna en vez de echar el agua a la taza la vierte fuera, inundando el baño cada vez, en el baño de las chicas unos trazos de arena en el suelo indican que no son los únicos habitantes del lugar; nada que no se pueda soportar.

Primera mañana en el desierto, desayunamos frente a la entrada principal de la ciudad fortificada que otorga a Jaisalmer el título de Ciudad Dorada, por sus piedras de arenisca amarilla. Pasando el primer arco comenzamos a ver lo que nos espera allí dentro, puestos de telas y de cueros, mujeres y niños intentando vender pulseras o sacar unas rupias a cambio de una fotografía, hay muchas familias pobres en el desierto y vienen a la ciudad a buscarse la vida. Tardamos un rato en cruzar el siguiente arco, nos detiene la visión de un grupo de mujeres vestidas con vivos colores y cargadas de joyas que adornan sus brazos y sus cabezas, una de las joyas conecta la nariz con una oreja o con el pelo atravesando media cara en diagonal.

Por fin estamos dentro, caminamos sin rumbo fijo y pronto nos hayamos en los templos jainistas, mientras Rafa se queda fuera tomando fotografías nosotras tres visitamos los templos, están bastante recargados, con muchas esculturas y relieves, los murciélagos campan a sus anchas en los rincones más oscuros. Al salir Rafa nos comenta que ya ha encontrado un tour para ir en camello al desierto por 500 rupias cada uno, es el gancho, cuando nos ponemos en serio a hablar con el encargado vemos que ese tour no incluye ver dunas, negociamos un rato y al final conseguimos que nos deje por 900 rupias un paseo de dos días en camello con una noche en las dunas, todo incluido, jeep, camellos, comida y agua.

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