Mapa de Rajastán
 

 

El mismo día que realizamos la visita a los Bishnoi ponemos rumbo al desierto. La carretera que une Jodhpur con Jaisalmer es excelente pero no la autovía de cuatro carriles que algunas personas nos habían anunciado. Circulamos deprisa gracias al buen estado del firme y al poco tráfico, que sólo se intensifica en los núcleos de población. En el trayecto nos detenemos cuatro o cinco veces, la primera para echar gasoil, ya a casi 36 rupias el litro (unas cien pesetas), la siguiente para tomar un refresco y Rafa unas dalh, no es la primera vez que merienda lentejas desde que salimos de España. Nuestra tercera parada, justo durante la puesta del sol, nos permite tomar unas bonitas fotografías del desierto, que nada tiene que ver con el desierto de dunas que todos nos imaginamos, aquí está formado por grandes extensiones de pastizales y tierras yermas, con escasa vegetación y muy llano. Ya de noche paramos para cambiar de piloto, unos minutos después de que el cansancio de Rafa y la poca visibilidad nos hagan saltar por los aires en lo que pareció ser el final de la carretera, aquello parecía una zanja.

Para nuestra desesperación aún tenemos que parar una vez más, un tren de mercancías de miles de kilómetros de largo provoca una espera de casi media hora, no sólo por su longitud y lenta velocidad sino porque en India los pasos a nivel son cerrados entre diez y veinte minutos antes de que pase el tren, generando largas colas de conductores indios nerviosos que, para dificultar aún más las cosas, ocupan ambos carriles (o incluso tres o cuatro como si fuera una parrilla de salida), generalmente, cuando se abre el paso, a ambos lados hay coches enfrentados, nadie puede pasar, entonces se inician las maniobras para hacer pequeños huecos para que circulen los coches, los camiones tendrán que esperar a que el caos se disuelva, lo que puede suponer fácilmente otros diez minutos. Esta situación la habremos vivido en no menos de una docena de ocasiones, tanto en carretera como en ciudad, si ocurre en la ciudad es si cabe más divertido, todo se ve aderezado por decenas de peatones, ciclistas y motoristas que no respetan el alto y se juegan la vida cruzando sin mirar, carretas de ventas de fruta, vacas, rickshaws, carros tirados por camellos o bueyes, que forman en conjunto suficiente material para un largometraje, ¡seguro que hurgando en Bollywood encontraríamos algún ejemplo!

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