Mapa de Maharastra
 

 

La diminuta población de Harnai se podría considerar como uno de los millones de tesoros que oculta India, no aparece en ninguna guía de viaje, de ahí que permanezca desconocida, manteniendo toda su esencia, aislada a orillas del mar de Arabia, en la provincia de Maharastra. Supimos de este pueblo de boca de la familia Bodineau y fue su entusiasmo al hablar de él lo que nos convenció para ir.

Todos los días se repite en Harnai la misma situación, quién sabe lo que habrá evolucionado a lo largo de los años, quién sabe desde cuando se hará. Dos horas antes del atardecer van llegando los barcos de pesca, que anclan lo más cerca que la profundidad les permite a lo largo de una de las bahías que se forman en el pueblo. Mientras, en la orilla, coronada por los restos de una fortaleza portuguesa, van llegando los carros de bueyes, se van acumulando, a la espera de un invisible silbato, que indicará el comienzo de la acción.

Desde mi posición, cercano al faro, rodeado de redes y un fuerte olor a pescado, la vida cotidiana sigue su curso, hay dos chavales que desenredan con maestría y agilidad una red, un hombre y una mujer están sentados, mirándome fijamente, tanto a mí como a mi agresiva cámara, ladrona de su intimidad, a su lado hay una ordenada fila de peces puestos a secar, los bueyes siguen llegando, con el marco de una larga hilera de palmeras y una tímida colina.

Los carros, junto a sus bueyes y a sus conductores entran al mar, mientras las barcas se acercan a ellos, comienza el desembarco de la pesca del día, una vez cargadas las cestas de mimbre, los carros vuelven a la orilla a dejar el pescado, el proceso se va repitiendo una y otra vez. La playa se va abarrotando de gente, principalmente mujeres, que empiezan a rodear los distintos grupos de cestas, distribuidas en la orilla.

Queda poco de sol, el mercado está a punto de empezar, ahí mismo; algunos peces aún coletean y brincan en las cestas, se va acercando más y más gente que se agrupa alrededor de la mercancía. Yo ando haciendo fotos y unos gritos llaman mi atención hacia uno de los grupos, son las mujeres, que dan comienzo a la subasta del pescado.

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Uno de los carros que recogen la pesca
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Barcas en la orilla