Como extranjeros que somos no quisimos perdernos alguna de las playas que cada vez atraen a más y más visitantes, no teníamos muchas ganas de mover la camioneta, así que decidimos ir a la primera, a Kudle Beach, podríamos llegar en un paseo de quince o veinte minutos desde el pueblo. Desde donde estábamos aparcados continuamos el camino asfaltado hasta el templo construido junto a un manantial, unas escaleras llevan hasta lo alto de un promontorio junto al mar desde donde las vistas de Gokarna y su playa son excelentes, el camino sigue llano unos cinco minutos hasta un chiringuito desde el cual ya se divisa la playa, una perfecta media luna de arena, en ese punto un camino abrupto baja hasta la playa dejando a la izquierda algunos alojamientos y casas. El lugar es tranquilo, por lo que nos han comentado en el pueblo esta playa no atrae a tantos viajeros como la playa de Om, a la cual se puede acceder en vehículo y tiene más negocios. En Kudle Beach únicamente hay hostales y restaurantes, en pequeño número, pero suficientes para la demanda. Las aguas son tranquilas, perfectas para nadar.

Nos sentamos en la arena y nos damos un baño, ya son casi las cinco pero sigue haciendo mucho calor. Estamos cerca del Spanish Place, un chiringuito montado por una pareja, ella es española y el indio, no les conocemos pero nos han hablado de ellos. En el menú no hay tortilla de patata, ¡qué chasco!, sólo la cocinan como plato especial en algunas ocasiones y hoy no es uno de esos días, bueno, no se puede tener todo, nos tomaremos un refresco mientras el sol baja lo suficiente para no sofocarnos en la subida. De nuevo, allí sentados, nos sentimos de vacaciones, sentimiento que en pocas ocasiones hemos tenido en India.

Pero no estamos de vacaciones, tenemos cosas que hacer, la primera es recoger las botellas de gas, tenemos que regresar a Karwar, casi en la frontera con Goa, es la única población grande en los alrededores con suministro de gas y con los adaptadores necesarios para llenar nuestras botellas de camping gas azules. Es curioso, en India se puede conseguir casi de todo, salvo repuestos volkswagen, claro, para el gas habíamos tenido el problema de siempre, en un primer momento la respuesta es negativa, 'no señora, no podemos llenar esa botella', luego toca insistir, la táctica de 'ya las he llenado en India antes sin problemas' suele funcionar, en ese momento se le queda cara de tonto y hay que aprovechar para señalar las cajas de adaptadores u otro material e insistir de nuevo en que prueben, entonces ocurre que coge el primer adaptador y 'voilà' funciona; no puedes dejar nada en sus manos, tiene que dárselo todo mascadito, lo mismito que en Irán, donde llenamos las botellas la última vez, que nos llevaron de un sitio a otro e intentaron todo hasta que lo consiguieron.

Index crónicas de Asia
Sigue
Volver
Cabaña hecha con hojas de palmera
Zapatero cosiendo nuestro nuevo toldo
Ir a fotos de la crónica
Volver a Asia