La segunda tarde conocimos a Teresa, una bilbaína muy simpática, estaba viviendo en Mandrem el último mes y pico, aunque ya se la veía un poco cansada de Goa. Entonces no sabíamos que iba a ser alguien importante en nuestro viaje, más adelante nos la encontraríamos por azar en una playa de Sri Lanka y pasaríamos con ella el resto de nuestra estancia en la vecina isla del sur de la India.

El encuentro con esta mujer se vio nublado por la triste noticia de la muerte de la Titina, la abuela de Jorge, uno de nuestros más entrañables amigos al que esperamos volver a ver antes de regresar a España. Rafa tenía una relación especial con su abuela y le afectó mucho la noticia, estuvo unos días un poco ido y prefirió que pasáramos la Noche Buena los dos solos; no nos complicamos demasiado la vida y decidimos cocinar una tortilla de patata, abrir la penúltima lata de berberechos y el lomo, bañaríamos la comida con una botella de Oporto adquirida en Damán una semana antes.

El día de Navidad Teresa nos invitó a cenar, iba a preparar una paella y unos pescaditos fritos, yo me apunté sin dudarlo, no así Rafa que prefirió quedarse en casa. Me pasé la tarde limpiando pescaditos mientras mi anfitriona se volvía loca buscando aguacates, adjudicando a cada cual una tarea e intentando que no se le quemara la comida. Fue muy divertido y la cena deliciosa, además de Teresa vinieron nuestros vecinos (Penny y los sus hijos), David (el irlandés), Camilo (un dominicano chiflado que estaba escribiendo un libro sobre las reencarnaciones de los santos en hombres ilustres), un ruso enorme y una japonesa.

Antes de dejar el pueblecito queríamos conocer la cercana playa de Arambol, la más famosa del norte de Goa; la playa en sí es la misma que la de Mandrem, una franja de arena de más de diez kilómetros de largo. Anduvimos casi cuatro kilómetros para llegar hasta el final, durante todo el camino se veían chiringuitos aislados unos de otros, hasta que en el último kilómetro se convirtieron en una hilera continua de restaurantes sin fin. Tras ellos llegaron las tiendas de ropa, de souvenirs, de hamacas, los cybercafés, los hostales, los moneychangers y todo lo imaginable en un centro de mochileros de la India, el despliegue era impresionante, decenas de tiendas vendiendo lo mismo, nos pareció excesivo para la afluencia de gente. Más tarde nos enteramos de que no había casi gente porque Arambol acoge sobre todo a israelíes y éstos habían recibido un aviso de su gobierno de abandonar Goa, el estado de Israel había recibido amenazas serias de atentar con bombas durante las navidades en alguno de los enclaves típicamente judíos de Goa, y Arambol es uno de ellos.

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Canal junto a la playa
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