Enviaríamos la furgo el miércoles siguiente, 1 de marzo, hasta Port Klang, un puerto a 39 kilómetros de Kuala Lumpur en Malasia. Les dimos el Carnet de Passage, fotocopias de un montón de documentos y una lista escueta del contenido del vehículo. Quedamos en ir el lunes a realizar el embarque. Mientras tanto nos compramos los billetes para Singapur desde Chennai el día 1 de marzo, y los billetes de tren desde Cochín hasta Chennai para la noche del lunes, teníamos mucho margen, el embarque no duraría más de tres horas...

El fin de semana recibimos un email de la agencia, ¡como no! habían olvidado añadir un concepto al presupuesto, el handling del contenedor del puerto al barco, otras 4.500 rupias, ya nos parecía a nosotros que la diferencia era demasiado grande entres las agencias, aún así el contenedor era más barato y ellos también, aunque ya no tanto.

El lunes llegamos a las 10:30 a las oficinas, allí tuvimos que esperar casi dos horas a que viniera el responsable de nuestro asunto y nos llevara al lugar del examen en las oficinas de Costums/Aduanas. Allí fuimos, un poco sorprendidos porque no veíamos el contenedor por ninguna parte volvimos a esperar otra media hora. A la 1:30 dos personas examinaron el vehículo, tomaron nota del número de chasis y luego cogieron la lista del contenido, el hombre preguntó por los sacos de dormir y la mujer por la comida envasada, totalmente al azar, no abrieron nada ni preguntaron nada.

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Entonces algo comenzó a moverse en el lugar, unos hombres subieron una rampa de hormigón destrozada y comprendimos que pretendían que subiésemos la furgo allí para meterla en el contenedor, ¡¡imposible! Lo intentaron de nuevo, con su habitual mente estrecha unos diez indios convencidos quisieron que ¡¡Rafa subiese la rampa y aparcase sobre un camión, desde el mismo conduciría marcha atrás dentro del contenedor que estaría a la misma altura!! Nosotros estábamos flipando, ¿de dónde había salido tanto inepto?, claro, como el vehículo no era suyo. El plan tenía miles de fallos, como que la rampa era muy empinada y no había plataforma donde pararse para maniobrar al final, que para subir al camión había que preparar una rampa con maderas y piedras porque no había espacio para colocar el camión en el lugar adecuado, y por último que si todo salía bien, lo cual no era posible, el camión nunca estaría a la misma altura que el contenedor, habría que preparar otra pequeña rampa para unirlos, y ¿cómo?, ¿en el aire? Aún así Rafa lo intentó, para mostrarles que no era posible, a la primera reventó todos los tablones que habían colocado nuestros inteligentes ayudantes. Nos negamos a intentar nada más, tal y como habíamos dicho la semana anterior, entraríamos al contenedor desde el suelo, tenían que buscar las grúas para bajar el contenedor del camión, y ese fue el gran problema, no había grúas, todas estaban en un gran proyecto del estado de Kerala para abastecer a toda la provincia de agua potable en sus casas. Nos remitieron a las 4 de la tarde y nos llevaron al hostal para que comiéramos.