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Las cuevas de Ellora y Ajanta se encuentran en el centro del estado de Maharastra, a unos cuatrocientos kilómetros de Bombay. Las primeras son famosas por sus tallas en piedra y las segundas por sus frescos o murales pintados.

Al abandonar Damán nuestra intención era visitar ambos lugares aunque no sabíamos muy bien el orden. Ese día nos dimos una paliza a conducir, el primer tramo se nos dio bastante bien aunque, como es costumbre en India, no avanzamos a más de 40 Km/h de media. Paramos a comer a la salida de Nashik, unos champiñones masala a la brasa que estaban un poco secos y las típicas dhal (lentejas) que tanto nos gustan. La pesadilla vino por la tarde, cuando nos desviamos por una comarcal amarilla cuyos primeros sesenta kilómetros resultaron ser los peores de los últimos meses; sacamos algunas conclusiones sobre los mapas y las carreteras de este país, lo que en nuestro mapa se muestra como carretera amarilla puede ser en la actualidad o bien la mejor carretera del estado, incluso con tramos de doble vía, o la peor carretera secundaria, abandonada a su suerte los últimos años, es una lotería.

Desesperados se nos hizo de noche, pero fue justo en el instante en que la carretera mejoraba, y en un esfuerzo final llegamos a Ellora. Fue una buena decisión continuar pues encontramos fácilmente un hotel donde aparcar por treinta rupias la noche, en lo que parecía un tranquilo jardín. Pasadas las diez de la noche un autobús con cincuenta personas, que alborotaban como mil o dos mil, llegó al hotel, pensamos en un primer momento que pararían a cenar y se irían, pero no, se fueron acomodando por los rincones. En pocos minutos el hotel era suyo, las mujeres hacían la colada y colgaban las ropas por todas partes, los hombres preparaban fuegos para cocinar, nos vimos rodeado por un auténtico campamento, y cimentamos la idea de que la etnia gitana proviene de la India, cada vez está más claro, al menos no les dio por ponerse a bailar y taconear hasta el alba.

Estábamos agotados y Rafa ya tenía bastante claro que no quería conducir hasta Ajanta, cada vez se le hacía más insoportable coger el volante, por lo que cada vez me tocaba a mí conducir más horas. Decidimos que visitaríamos las cuevas de Ellora al día siguiente y que tal vez yo fuera a Ajanta en autobús al día siguiente.

Mapa de Maharastra
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