Mapa de Uttar Pradesh
 

Delhi es la capital de la mayor democracia del mundo, sin embargo no es la ciudad más grande del país, la superan Bombay y Calcuta que a su vez han de ser más caóticas, polutas y pobres. No obstante es un buen ejemplo de lo que es actualmente India, no faltan los contrastes, no faltan las vacas en las calles ni los niños pidiendo en algunas esquinas.

Los ricos y los pobres viven juntos pero no revueltos, los primeros se mueven en New Delhi, compran en Connaught Place y en los mercados del barrio diplomático donde a veces los precios se asemejan a los de Europa, conducen coches de importación, llevan a sus hijos a los mejores colegios y entre ellos se comunican en inglés. Nosotros hemos convivido con ellos varios días ya que los pocos días que estuvimos allí aparcamos en un pequeño aparcamiento gratuito de Nehru Park. Cada mañana un hombre nos deja el periódico en inglés en la luna del vehículo, ¡gratis!, nosotros lo ojeamos mientras tomamos un café observando a los indios que llegan con sus cochazos vestidos de 'sport' y se hacen el recorrido de gimnasia como si estuvieran en Central Park. No deja de parecernos extraño que mientras a unos pocos kilómetros las gentes luchan por ganar unas rupias aquí estén ellos con sus chándales y sus deportivas corriendo por el parque. También les vimos comprando en Khan Market, quizás el mercado más caro de la ciudad, donde las carnicerías parecen de Luxemburgo y el aceite de oliva o el queso francés se paga a precio de oro. Ya habíamos estado aquí en verano con Laura, tomando un café en una cafetería dedicada al cine, nos tocó pagar el café a precio español, a Laura no le vino mal ya que al día siguiente estaría de nuevo en Madrid, así se iba adaptando a nuestra economía. Aunque quizás fuese el concesionario Lamborgini lo que más nos impresionó, seguramente hay uno en Madrid pero yo no lo he visto, y por éste pasé cada mañana esos días.

A menos de dos kilómetros de Connaught Place, donde se encuentran todas las tiendas de marcas extranjeras y los restaurantes de moda, como el Mc Donalds, se extiende Old Delhi, con su Fuerte Rojo y su magnífica Mezquita del Viernes. Nada tiene que ver con la Nueva Delhi, aquí parece que no ha pasado el tiempo, la basura se acumula en las esquinas, los cables se enredan en marañas sobre nuestras cabezas, la comida se prepara y se sirve en la calle, las gentes duermen en las aceras. El día que fuimos a visitar la mezquita llegamos temprano, en rickshaw, la puerta norte estaba aún cerrada por lo que rodeamos toda la mezquita para poder acceder por la puerta sur, decenas de personas dormían a su alrededor, en la calle, rodeados de sus propias necesidades y la basura del día anterior, un fuerte contraste con nuestro escrupulosamente limpio aparcamiento en Nehru Park.

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