Mapa de Uttaranchal
 

Con la buena noticia de que Rafa tendría su nuevo pasaporte de 10 años dejamos Rishikesh, no queríamos forzar la máquina en las montañas, en el taller de Manali, y para no pillarse los dedos, nos habían dicho que el disco de embrague podía romperse de nuevo en tan sólo 5.000 km, sabíamos que lo habían dicho por decir pero nos metieron el miedo en el cuerpo, teníamos que alargar esos 5.000 km hasta que tuviéramos la próxima visita que tendría que cargar con los repuestos originales de volkswagen. Escogimos la carretera a Badrinath porque aparecía como la principal en todos los mapas y porque habíamos leído sobre el trekking al Valle de las Flores y nos habíamos animado a hacerlo.

La primera noche se nos echó encima, abandonamos Rishikesh a las tres o las cuatro de la tarde, no éramos capaces de encontrar un lugar que nos gustara para dormir, no había carreteras secundarias donde desviarnos 200 metros, sólo algunos espacios junto a la carretera. Así llegamos a Devprayag donde un camino asfaltado llevaba hasta dos guest houses, el camino no era transitado y era muy amplio, aparcamos sin dificultad. Las vistas nocturnas de la población nos recordaban a algunos pueblos de mar del Cantábrico, con las casas encaramadas en los riscos y, en este caso en vez de mar, los ríos Ganges y Alaknanda fluyendo a sus pies.

Por la mañana nos sorprendió el colorido de las viviendas, rosas, azules, verdes, decidimos dar un buen paseo para visitarlo y de paso hacer unas compras, la sopa de verduras del día anterior había acabado con las existencias de patatas, y no nos vendría mal encontrar unos huevos, por eso de comer proteínas, en esta zona hasta los huevos son difíciles de encontrar, los veganos inundan la región. Abandonamos nuestro hogar junto a unos jeeps y comenzamos a descender una empinada cuesta que nos llevaría hasta el puente por el cual cruzamos a la zona más antigua; muchas casas tenían los tejados de pizarra y las fachadas de madera con columnas en la planta baja, pudimos reconocer en algunas tallas la influencia tibetana, al fin y al cabo toda esta región fue budista tiempo atrás. Durante el tiempo que estuvimos allí la gente no dejó de mirarnos como a bichos raros, ya estábamos acostumbrados pero se notaba que por el lugar no pasaban muchos extranjeros, no es una parada habitual de los tour operadores o los mochileros.

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