Mapa de Kerala
 

Quién nos iba a decir que en dos distintas etapas íbamos a invertir casi 20 días en la pequeña ciudad de Cochin, lo que nos iba a permitir conocerla al extremo.

Cochin tiene muchos atractivos, su simple ubicación ya es una atracción. Se sitúa sobre una isla, a la que se accede desde la caótica ciudad de Ernakulam a través de dos puentes, por suerte todo el bullicio propio de cualquier ciudad de India se queda en Ernakulam y Cochi, también llamada Fort Cochin permanece tranquila, mostrando todos sus encantos, incluidos los propios de un histórico enclave colonial a lo largo de siglos.

Las dos etapas en nuestra estancia en Cochin las pasaríamos en el hostal Fort CochInn, un agradable lugar llevado a la perfección por Sunil y Aniz, con los que crearíamos un buen ambiente, sobre todo en nuestra segunda larga etapa, esperando pacientes para embarcar la furgoneta hasta Malasia. Cogimos una gran y limpia habitación, la misma en las dos visitas, se hizo imprescindible y vital el uso de la mosquitera, el mayor handicap de esta ciudad es que está atestada de mosquitos.

Sin duda el mayor espectáculo de Cochin es el de las Redes Chinas, unas enormes redes de pesca presentes en toda Kerala, pero que cobran especial protagonismo en toda la línea costera de Fort Cochin. Estas redes mantienen su estructura original del pasado, madera, piedras y cuerdas, sin ningún añadido de modernidad. El uso es sencillo y resulta espectacular para observar, en la zona más turística de Fort Cochin habrá alrededor de 20 de estas redes, en cada una de ellas trabajan 8 ó 10 personas, que comercian con la mercancía pescada en el mismo lugar, por lo que el frescor está garantizado. La red permanece dentro del agua unos diez minutos cada vez que es tirada y atrapa cualquier pescado o molusco que pase, después es izada por cinco o seis hombres, que se ponen a tirar de unas cuerdas, elevando las piedras que sirven de contrapeso, tardan alrededor de tres minutos en izar la red, mientras otros desenredan la pesca y así una y otra vez, aunque se trabaja más durante el amanecer y el atardecer. Ya de por sí son un espectáculo único de ver, si a esto le sumamos que se da la perfecta casualidad de que el sol se pone en el lugar idóneo, no es de extrañar que todas las tardes el lugar esté repleto de turistas, intentando captar la foto perfecta.

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