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Y a la mañana siguiente entramos en Risikesh, nos alojamos en el mismo hotel, el Lucky Star, aunque esta vez no pudimos disfrutar de conexión wireless gratuita, pero nuestro principal interés estaba en la llamada que tenía que hacer a la embajada de España en Delhi, para que de una vez por todas me confirmaran que tenían mi pasaporte. Al llamar ese mismo día recibí la buena noticia, ya tenían mi pasaporte y..., lo peor es que lo habían recibido una semana antes de lo previsto, podríamos haber ido a por el sin necesidad de hacer tiempo.
Al día siguiente nos fuímos a Delhi, con la intención de pasar una noche, recoger mi pasaporte y salir volando hacia Nepal. Todo el camino hacia Delhi fue normal, al margen de las locuras que se pueden llegar a ver en este país, la entrada en la ciudad, tras un largo día de carretera fue lo normal, lluvia, caos de coches y camiones, motos, bicicletas y demas automóviles imaginables, más alguna vaca o cabra suelta, mientras un soldado intentaba poner orden en una de las entradas de la ciudad del único modo posible, dando palos a los coches....., al menos la temperatura era agradable.
Una vez en la ciudad llegamos rápido a Neru Park, en New Delhi, la zona de las embajadas y un lugar de encuentro de viajeros en furgoneta, un aparcamiento muy tranquilo, nada que ver con el resto de la ciudad. A nuestro lado estaba aparcada una autocaravana francesa, hablamos un rato con ellos pero bueno, no compartíamos muchas cosas en común, los ocupantes eran una familia, un tanto "freak", de todos modos teníamos que hacer cosas esa tarde, como por ejemplo cenar, así que cogimos un rickshaw hacia una plaza que ya conocíamos. De nuevo aparecían los enormes contrastes de Delhi, veíamos lujosos modelos de Audi o Mercedes, mientras por las calles paseaban personas semidesnudas con los ojos en blanco, posiblemente enfermos o drogados. En el mercado las clases altas entraban en tiendas con productos de comida occidental o ropa de marca, con unos aires más que altaneros, muy muy elitistas, nosotros aprovechamos para comprar unas salchichas y unos quesos de Holanda, un placer para nuestro gusto. A la mañana siguiente, al despertar, el parking estaba repleto de coches, de nuevo las clases altas adoptaban las costumbres occidentales e iban al parque a practicar footing, con sus chandals Nike y sus playeras Reebook, resultaban un tanto ridículos, era como volver a la decada de los 80, cuando Jane Fonda se hizo celebre con sus calentadores y haciendo anuncios de aerobic, era gracioso.

