![]() |
| |
Llegar a la furgoneta tras nuestra concurrida y particular peregrinación al Valle de las Flores fue una bendición, esa misma noche dormiríamos allí, en el mismo aparcamiento al aire libre, rodeados de docenas de coches y de cientos de personas que casi en su mayoría curioseaban en la furgoneta, pero era algo cotidiano, habría que irse acostumbrando. A la mañana siguiente emprendimos la vuelta hacia Risikesh, pero con mucha calma, todavía nos quedaban algunos días para poder llamar a la embajada de España en Delhi, para confirmar la presencia de mi nuevo pasaporte, esta vez oficial, digital y de... ¡10 años de duración!
Paramos en una tienda de neumáticos para que nos comprobaran una rueda que había perdido aire, afortunadamente no era un pinchazo, así que tras meterla presión de nuevo seguimos camino. A los veinte o treinta kilómetros recorridos empezamos a ver a lo lejos una interminable fila de coches que estaban parados en la carretera, algo había pasado y, efectivamente, un enorme despredimiento de tierra había bloqueado la carretera, tampoco fue una gran contrariedad, teníamos 6 días para recorrer apenas doscientos kilómetros hasta volver a Risikesh. Aparcamos y nos hicimos un café, mientras los coches que iban llegando hacían más y más larga la cola, que ya de por si no veíamos en su comienzo.
No pasó mucho tiempo sin que nadie viniera a curiosear, con mayor o menor atrevimiento, por decirlo de algún modo "light", nosotros ya habíamos evolucionado una cierta abstracción hacia todos aquellos que metían la cabecita por la furgoneta, las preguntas siempre eran las mismas, que si Which Country?, que si How much it cost? y alguna más.
Las respuestas eran autómatas por nuestra parte aunque nunca caíamos en la mala educación, sin embargo al cabo de unas horas empezábamos a anhelar un poquito de intimidad. Intentamos enterarnos de cuanto tiempo teníamos que estar esperando a que se abriese la carretera, unos nos decían tres horas, otros doce, otros un día, es decir, que nadie tenía ni idea.

