Mapa de Maharastra
 

Sentí algo de envidia cuando Nico y Esther me dijeron que iban a ir de extras a Bollywood pero la fortuna me sonrió y cuando íbamos a cenar nos encontramos de nuevo con la cazatalentos, que me apuntó en su libreta de futuras estrellas. No nos dio ni una pista sobre lo que íbamos a rodar al día siguiente, sólo nos dijo que nos llevaría todo el día y que nos pagaría 500 rupias a cada uno, la sorpresa estaba por venir.

La cita fue a las siete de la mañana del día siguiente, en la puerta del cine Regal, que no distaba mucho de nuestro hotel. En el jeep que nos llevaría había una pareja de australianos, que serían los más normales del "grupo" y que quizá por eso abandonarían el rodaje a media mañana. Nuestra cazatalentos no paraba de mirar a su móvil y de hacer llamadas compulsivas, su chofer, con el que corroboramos la poca actitud al volante de muchos hindús, nos llevó a recoger a Benoit, otro extra, esta vez francés, tenía una cara muy delgada, unos pelos rizados y sobrecargados de gomina y lucía un conjunto inmaculadamente blanco de camisa y pantalón de lino que durante todo el trayecto limpiaba de motas de polvo compulsivamente, mientras nos deleitaba con los más surrealistas comentarios, era un freak que había venido a Bombay principalmente para aparecer en Bollywood. Como después comprobaríamos, talento no le faltaba y entusiasmo menos.

Recorreríamos la ciudad durante más de una hora hasta llegar al lugar de rodaje, un campo de cricket. Subimos a los palcos, donde estaban reunidos los otros extras y actores, sentados en unas sillas, charlando, mientras, en el césped, se organizaban las cámaras, paneles, iluminaciones, sonido, etc...Nosotros nos pusimos a desayunar, todo pagado por Bollywood. En realidad nos estuvimos comiendo tres horas hasta que empezamos a hacer algo. A Esther le tocó ir con el público, mientras Nico y yo, con el resto de extras, formaríamos parte de un equipo de cricket. Nos metieron en un vestuario y nos dieron una vestimenta enteramente blanca, incluida las zapatillas, luego nos repartieron gafas de sol a algunos y sombreros de paja a otros, como a mí. El caso es que poco a poco nos fuimos enterando que el anuncio trataría de una compañia de seguros y que se rodarían distintas escenas de la alegría al ganar un partido de cricket. A eso de las doce saldría a escena el actor principal, antiguo capitán de la selección india de cricket, tenía que aparecer delante de la cámara portando un palo de cricket sobre el hombro y soltar una parrafada, sin más. Yo me bajé con la cámara a ver si conseguía buenas fotos. Al hombre le costó Dios y ayuda hacer una buena actuación, pero bueno, al fin y al cabo lo suyo es el cricket, no la interpretación.

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