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Fecha: 9 de Enero de 2007
Lugar: Gokarna, Karnataka - India
Nos atendieron en seguida y la respuesta fue la que esperábamos, Marta tendría que reclamar en su banco el cual lo haría por su parte al Banco de Baroda indio.
Salimos de la ciudad tan rápido como pudimos, camino de Deshnok, donde se encuentra el famoso Templo de Karni Mata más conocido como el templo de las Ratas. Convencidos de que allí habría restaurantes pospusimos la comida, cual fue nuestra sorpresa al ver que teníamos que escoger entre tan sólo un par de mugrientos restaurantes con arroz, lentejas y verduras. Esta no fue nuestra única desilusión, el templo desde un punto de vista arquitectónico no tenía nada de especial que no hubiésemos visto ya, la verdadera atracción son las singulares habitantes, cientos de pequeñas ratas pardas y grises, que campan a sus anchas por los rincones. Los miles de visitantes hindús que visitan a diario el templo les llevan ofrendas y alimentos, los enormes cuencos siempre están llenos de leche. Según leímos en las guías que una de las roedoras corretee por encima de tus pies descalzos trae buena suerte, y la fortuna será aún mayor si consigues ver una de las ratas blancas, en mi caso tuve la suerte de que me pasaran por encima pero no vi ninguna de las blancas.
Nos quedaba aún pendiente la visita a la fortaleza-palacio de Junagarh, que nos sorprendió gratamente. La visita fue guiada, en inglés, nos mostraron varios patios, algunas habitaciones y salas de audiencia, luego ascendimos a la terraza desde la que se ven los jardines, para más adelante visitar unas salas-museo, con objetos de todo tipo Aunque no fue tan apasionante como la visita a Mehrangarh en Jodhpur fue bastante entretenida.
No quiero dejar de mencionar en estas páginas la pestilencia que sufren las gentes de Bikaner, no entendemos bien porque, pero lo que debió ser un estanque en tiempos de las Rajputs ahora es un foco de inmundicia y porquería que seguro que acoge en su seno mosquitos maláricos y otras enfermedades. Aunque muy cerca de Junagarh los efluvios no llegaron a nosotros durante la visita, sin embargo tuvimos que soportarlos en varias ocasiones los dos días que allí estuvimos, ¡esperemos que alguien drene el lugar y libre a estas gentes de este mal!


