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Una de las mayores atracciones de Kerala son los backwaters, la red de canales de mayor o menor tamaño que recorren gran parte de la región, permitiendo la comunicación entre aldeas y ciudades. En la actualidad casi todos los pueblos están comunicados por carretera, aunque algunos siguen teniendo el agua como única vía de transporte; en cambio cuando los británicos llegaron aquí en busca de las famosas especias la jungla impedía el paso y fueron ellos los que idearon y crearon esta red de vías fluviales que hacen las delicias de los turistas extranjeros.
Muchos de los visitantes vienen con sus tours organizados desde sus países de origen, por ejemplo en Fitur, en Madrid, es fácil encontrar un stand de Kerala donde te informan y te reservan este tipo de actividad. Para los que llegan a la India por su cuenta y deciden organizarlo allí es muy fácil, en todas las localidades hay agencias que ofertan tours a la medida del consumidor, puedes alquilarte una embarcación privada para pasar una o más noches, por el módico precio de 50 euros para arriba por día, esta lujosa opción viene con un piloto, un cocinero y un ayudante, que harán de la estancia un auténtico placer para los sentidos, con comidas en la terraza del barco a base de productos frescos, incluido pescado del río. Para los que sólo quieran darse un paseo y conocer los encantos paisajísticos hay tours de medio día o de un día a precios muy asequibles.
Nosotros contratamos desde nuestro hostal un tour de un día por 400 rupias cada uno incluyendo la comida típica keralense. Nos vinieron a recoger en un jeep a las ocho de la mañana y nos condujeron, junto a otros seis extranjeros, a una localidad a cuarenta kilómetros de Cochín. Allí nos enseñaron las embarcaciones, había de dos tipos, una más lujosa con sillas de mimbre y otra más rústica con sillas de plástico. En la primera se acomodaron una mujer sueca que vive en el Sacromonte, en Granada, y otra pareja de extranjeros, en la segunda fuimos dos italianos, una pareja de franceses jovencitos y nosotros. Cuando ya pensábamos que íbamos a partir se nos unieron unos indios, mala señal...
Comenzamos el paseo por un canal bastante ancho, para pronto perdernos en canales muy estrechos rodeados de espesa vegetación, las embarcaciones se movían muy lentamente, la situación sólo invitaba a relajarse y disfrutar.

