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Fecha: 20 de Febrero de 2007
Lugar: Fort Cochín - Kerala - India
Y así pasaba un día y otro, con la única diferencia de una barbacoa con Nico, Esther, Oliver y Sonia de vez en cuando, y la Nochevieja todos juntos. Para nosotros fue un poco extraterrestre, los organizadores eran la pareja de holandeses de 70 años y todo se hizo según sus criterios, escogieron el menú, quince pollos asados y ensaladas varias, escogieron la hora, ¡a las cinco de la tarde! los pollos ya estaban ensartados y girando sobre el fuego. Nosotros queríamos hacer unas llamadas antes de la cena y justo cuando pasamos por el centro del campamento verificamos que los pollos ya estaban en marcha, no tardamos ni una hora pero cuando regresamos todo el mundo se estaba chupando los dedos y no se veía el pollo por ninguna parte, ¡y aún no había anochecido!, yo que siempre me termino la cena casi después de las campanadas. No salíamos de nuestro asombro pero indagando un poco recuperamos unas tajadas de pollo que había en una bandeja y descubrimos que aún quedaban cinco pollos sin comer, podríamos disfrutar de ellos más tarde. Como para Rafa y para mi era la hora de merendar no pudimos evitar servirnos un poco de ensalada y reservirnos dos o tres veces a lo largo de la noche. Debbie, la otra chica holandesa tenía muchas ganas de marcha y puso la música a tope en su camión, así la fiesta se amenizó un poco, pero vamos, nada que ver con la fiesta del año anterior con Laura en Estambul. Nos iríamos a la cama a las dos de la madrugada, y duramos mucho, ¡desde las seis de la tarde comiendo y bebiendo como va a ver uno amanecer!
Otra de las cosas que rompía nuestra rutina era charlar con nuestros vecinos, Hubert y Ana Laura, aprendimos muchas cosas con ellos. Un día nos mostraron a fondo su vehículo, explicándonos cada detalle, lo habían hecho todo ellos, durante tres años, buscando cada pieza de aluminio, cada contacto eléctrico e incluso fabricando las cajas de mimbre, ¡algo fantástico! Su proyecto nos dejó boquiabiertos, tendrían unos cincuenta años y ya no pensaban trabajar más, se habían pasado los últimos años ahorrando lo máximo posible en un plan de pensiones bancario (con el estado no habían tenido mucho que ver a nivel financiero) y cuando tuvieron el coche listo dejaron de trabajar para pasar el resto de sus vidas viajando en su iveco por el mundo. Por lo que nos comentaron con la pensión que les había quedado no podían ni plantearse vivir en Alemania, ni siquiera en España, vagarían por los países más baratos del planeta hasta abandonarlo. No, no os asustéis, nosotros no vamos por el mismo camino, al menos no por ahora...jejeje.


