La ciudad
de Susa fue la primera capital del reino Elamita, una poderosa civilización
que durante más de 4500 años fue foco de progreso, surgiendo
paralela a las primeras civilizaciones de Mesopotamia. En el año
3300 a.C. fue una de las ciudades más poderosas del planeta,
compitiendo en poder con las vecinas Ur, Uruk u Obeid. Cuando el reino
cayó en manos de los Sumerios, el auge de Susa siguió
en pie durante muchos siglos. Fue la prepotencia de los monarcas la
que provocó la caída del reino de Elam, en su osadía
atacaron Babilonia y la saquearon, llevándose
consigo el Código de Hammurabi, la revancha
del rey Nabuconodosor I fue implacable, derrotándolos
definitivamente en el año 1100 a.C..